El acero inoxidable manda en la industria alimentaria, farmacéutica, química y naval. Pero soldarlo exige mucho más que el acero al carbono: limpieza absoluta, control de la temperatura entre pasadas y el proceso adecuado. Cada error se cobra en retrabajo.
Qué proceso elegir
- 141 (TIG) — la referencia para inox en tubería alimentaria y farmacéutica, y para todo acabado sanitario: cordón limpio y bajo aporte térmico.
- 135/136 (MIG/MAG) — para estructuras y depósitos de inox donde la velocidad compensa un acabado más basto.
- 111 (electrodo) — para reparaciones y sitios donde el TIG no es viable, pero pide un soldador muy rodado.
Los defectos que más rechazan lotes
- Corrosión intergranular — si la junta permanece demasiado entre 450 y 850 °C, precipitan carburos de cromo y se pierde la resistencia a la corrosión. Remedio: controlar la interpasada (máx. típico 150 °C) y usar grados bajos en carbono (304L, 316L).
- Oxidación de raíz — manchas marrones o azuladas dentro del tubo. Remedio: gas de respaldo (argón) por el reverso de la junta.
- Contaminación por acero al carbono — cepillar inox con útiles de carbono provoca corrosión localizada. Remedio: cepillos y radiales dedicados solo a inox.
- Fisuración en caliente — falta de ferrita delta en el cordón. Remedio: aporte correcto (ER308L para 304, ER316L para 316).
La disciplina previa a soldar
- Desengrasar la junta con disolvente.
- Usar cepillos y radiales exclusivos de inox.
- Elegir aporte compatible (regla: un grado menos de carbono o «L» respecto al base).
- Ajustar la protección: argón puro en TIG, mezcla argón-CO₂ en MIG.
Por qué el especialista sale a cuenta
Un soldador UNE-EN ISO 9606-141 con experiencia en inox alimentario es un perfil escaso y bien pagado. La obra que ahorra con mano de obra genérica acaba rehaciendo juntas — mucho más caro que el soldador correcto desde el primer día.
Iron Pulse moviliza soldadores UNE-EN ISO 9606 cualificados en inox. Conoce nuestros soldadores o habla con el equipo.


